Mar 8 Jun 2010
La tenencia de una mascota es una de las decisiones que una vez tomada implica una afectación más prolongada a nuestra existencia. Implica un ejercicio de responsabilidad que deberemos mantener durante una serie de años una vez adquirida nuestra mascota.
Una responsabilidad hacia nuestra mascota, sus cuidados relativos a la salud, alimentación, educación, diversión….. y una responsabilidad hacia el entorno donde habitamos nosotros y nuestras mascotas, hacia el resto de nuestras familias, de nuestros vecinos, de las personas y mascotas que comparten con nosotros el espacio vital donde convivimos.
La tenencia de mi mascota me resulta uno de los derechos más placenteros de los cuales puedo disfrutar, gozar de su compañía y de las actividades que juntos podemos realizar tanto en interior como en el exterior, al aire libre, en las calles, en las salidas al campo……
Como siempre, o por lo menos casi siempre, un derecho suele ir de la mano de una obligación. Y es que en este caso mi derecho a disfrutar de mi mascota no puede afectar negativamente a todos aquellos con los cuales he de coincidir en algún momento de nuestra convivencia.
Hay en el mercado de productos para mascotas toda una serie de herramientas pensadas no solo para nuestro disfrute, también para facilitar la introducción de nuestra mascota en “nuestro mundo”.
Herramientas como collares y correas que facilitan nuestro control sobre el perro y evitan o en su defecto reducen la aparición de situaciones desagradables son de uso indispensable.
Nadie o casi nadie discute su uso.
En la cara opuesta se encuentran los transportines, herramienta de uso obligado para los profesionales, pero casi siempre mal visto por el propietario de a pie, seguramente debido a una mala interpretación de su uso.
Tradicionalmente se asocia el uso de los transportines a la exclusión social de la mascota. Encerrado entre las cuatro paredes de su “prisión” nos observa y en sus ojos se percibe una súplica: dejadme salir. Habitualmente esto es así. En la mayoría de ocasiones fruto de un incorrecto proceso de aprendizaje.
Como sucede en otras ocasiones aquí hay un error de concepto, utilizamos el transportin o las jaulas de viaje como esa herramienta que nos permite “librarnos” de nuestro perro cuando no quiero estar pendiente de sus conductas. Lo meto dentro, cierro la puerta y ya está.
Sin embargo hay otra opción al plantear la utilización de dicho producto, su interpretación como un lugar acogedor y seguro para nuestro perro. Un espacio donde mi perro puede descansar plácidamente, tumbado sobre su manta favorita después de una sesión de trabajo o de un largo paseo, un lugar donde poder degustar un rico manjar escondido dentro de algún juguete o en forma de hueso o una lámina para la higiene dental.
El transportin no es un lugar donde mi perro ve limitada su movilidad mientras en el exterior todos disfrutamos. El transportin es un lugar donde descansar y donde suceden cosas interesantes. Es el lugar desde el cual se llega a lugares donde realizar gratas actividades para nuestro perro, su vehículo de transporte a la diversión.
Habituar a nuestro perro a su uso y condicionar las consecuencias es la clave para la plácida aceptación que posteriormente facilita su uso.
Utilidades del transportin.
El uso del transportin es casi indispensable en los desplazamientos en el vehículo. Durante los desplazamientos en un vehículo debemos dirigir toda nuestra atención hacia la conducción ya que las distracciones son uno de los factores que provocan la aparición de accidentes. Es habitual cuando circulamos ver como algunos propietarios van acompañados por sus mascotas sin ningún tipo de medida de seguridad, sentado en los asientos posteriores o incluso en la parte delantera. Esto evidentemente es un peligro potencial, que no solo nos puede acarrear la pertinente denuncia. En el peor de los casos esta actitud puede ocasionar un accidente.
Si viajamos con nuestra mascota tenemos la responsabilidad de ubicarla de manera que garanticemos su seguridad, la nuestra y la de todos aquellos que comparten la vía pública con nosotros.
En el mercado hay diferentes productos para proporcionar esta seguridad. Básicamente cinturones de seguridad, vallas de separación y transportines. El uso de cualquiera de ellos tiene sus propios argumentos. Algunos están limitados según el tipo de vehículo, otros permiten su estancia junto a nosotros, en la parte posterior, durante el viaje, la mayoría posibilitan la estimulación visual de la mascota durante el trayecto, etc, etc.
A nuestro juicio, es el transportin el más versátil de todos los sistemas de seguridad para el transporte de nuestras mascotas.
Los hay de diferentes materiales, PVC, lona, plegables, rígidos, desmontables, adecuados para cada tamaño, con ruedas, o con bebederos incorporados.
El uso de los transportines rígidos proporciona un plus de seguridad para la mascota ya que en el caso de frenazos o cambios bruscos de dirección la posibilidad de salir disparado o recibir un impacto queda limitada al interior de la estancia. Por otro lado si el transportin está bien ubicado evitamos el riesgo de desplazamientos inesperados.
Si como comentamos anteriormente hemos habituado a nuestro perro a permanecer en el interior del transportin, durante los desplazamientos nuestro perro viajará más relajado y por lo tanto controlado y por ejemplo minimizaremos la incidencia de las conductas que surgen como consecuencia de la estimulación procedente del exterior, como los tan desagradables ladridos que muestran algunos perros como respuesta a los acontecimientos del entorno.
El transportin nos ofrece la posibilidad de extender su uso fuera del vehículo, proporcionando a nuestra mascota un lugar tranquilo y seguro donde descansar en casos de necesidad. Podemos utilizarlo dentro de nuestra vivienda y también aprovecharnos de su uso como lugar de reposo cuando viajamos a nuevos lugares. Para algunos de nuestros perros el transportin puede proporcionar una seguridad añadida cuando al realizar un viaje debemos dejarlos solos en un lugar desconocido. Independientemente del lugar, su transportin siempre será su lugar de descanso. Por supuesto siempre debemos tener la precaución de buscar un lugar fresco y ventilado, especialmente cuando llega el buen tiempo.
En ocasiones utilizamos el transportin durante el proceso de aprendizaje de las conductas higiénicas de un cachorro. Proporcionamos de esta manera un área restringida, para periodos breves de tiempo, donde entretenerse con sus juguetes en espera del momento adecuado para llevarlo a realizar sus necesidades, evitando así la posible aparición de errores en la conducta higiénica y generando la posibilidad de ofrecer un refuerzo a la conducta.
Este área restringida nos permite a su vez enseñar y fomentar en el cachorro el hábito de utilizar sus juguetes para morder. Facilitando la asociación entre el espacio del transportin y el juego con juguetes rellenables tipo Kong, huesos, laminas u otros motivadores apetitivos.
Generando este hábito estamos reduciendo las posibilidades de aparición de conductas lúdicas dirigidas hacia elementos del mobiliario.
Una buena manera de habituar a nuestro perro a utilizar el transportin es la realización de ejercicios asociados a su uso. Podemos enseñarle a entrar cuando se le pide, a salir, abrir la puerta, a realizar permanencias dentro, dar vueltas a su alrededor, subirse encima, enseñarle a ir a su sitio, a buscar las golosinas escondidas dentro, etc. siempre con el transportin como elemento presente y generador de diversión.
Elegir el transportin adecuado.
- Tamaño de nuestra mascota.
Al elegir el transportin debemos tener en cuenta que nuestra mascota debe poder moverse en su interior. Debe poder ponerse en pie y girar sobre si mismo; sin embargo se cree conveniente que las medidas sean ajustadas al animal para evitar golpes contra la estructura como consecuencia de cambios de velocidad o dirección durante el traslado. - Homologados.
Si nuestra mascota debe realizar un viaje en avión, barco o tren necesitaremos un transportin que cumpla con la normativa IATA que regula el transporte de animales en estos medios de transporte. - Rígidos.
Son resistentes, impermeables, en muchos casos desmontables en dos piezas, lo cual facilita su uso como lugar de reposo tanto en casa como en el lugar de destino.
Su estructura es compacta e incorporan rejillas de ventilación.
Algunos incorporan ruedas para su traslado, bebedero y comedero. - Tipo jaula.
De estructura metálica sobre una base rígida.
Permite a la mascota mantener el campo de visión, se desmonta fácilmente y una vez plegadas ocupan poco espacio. Muy fáciles de limpiar. - Plegables.
Suelen estar fabricados en material de lona alrededor de una estructura rígida. Pesan poco y son muy fáciles y rápidos de montar, lo cual es muy práctico para su limpieza. Incluyen atractivos diseños en diferentes colores.
Estos transportines no son tan seguros como los rígidos en caso de accidentes. Por otro lado, en su beneficio decir que suelen ser bastante más baratos que los rígidos.
En conclusión, el transportin es una herramienta muy práctica para todos los propietarios de mascotas, que no debe verse como algo negativo para el perro sino todo lo contrario.

