Mar 15 Jun 2010
La realización de ejercicios debe plantearse siempre teniendo en cuenta las capacidades de nuestro perro. Si tenemos un perro con cierta carga de trabajo y ya comprende el uso de ciertas técnicas podremos avanzar más deprisa. En caso contrario será conveniente dedicar un tiempo a la comprensión de estas técnicas.
Descripción del ejercicio.
Introducimos un estímulo verbal o gestual mediante el cual se indica a nuestro perro que debe
dirigirse hacia un lugar concreto, al llegar adoptará la posición de tumbado en espera de la señal de fin del ejercicio.
Materiales.
- Manta, cama o cualquier superficie cómoda para nuestro perro.
- Transportin, en el caso de que queramos trabajar su uso como lugar de descanso.
- Clicker.
- Reforzadores (pedacitos de comida, Kong, huesos para morder).
Desarrollo.
El ejercicio consta de diferentes partes que trabajaremos por separado. El reconocimiento de la
superficie, la posición de tumbado, la permanencia, la conducta de dirigirse hacia el objetivo y la respuesta a las señales de inicio y fin.
Para dar consistencia al ejercicio necesitaremos generalizar la respuesta a diferentes entornos y
contextos de situación (lugares y distracciones).
Para realizar este ejercicio lo dividiremos en diferentes partes y una vez realizada la comprensión
del cada paso utilizaremos un encadenado para darle la forma final.
Las sesiones de aprendizaje siempre deben ser breves, con un objetivo concreto, asumible para el perro. Deben acabar con un ligero avance en relación a sesiones anteriores y proporcionando la
posibilidad de aparición de una sesión de juego, caricias, masaje o paseo.
La progresión en cuanto a la dificultad ha de ser siempre fluida y ágil. El perro debe comprender cada paso, pero es conveniente no estancarse en ellos ya que se dificulta el avance.
Inicio.
Colocamos la manta en un lugar sin distracciones y nos colocamos en cualquier posición del
perímetro de la manta.
El objetivo es centrar el interés del perro por la superficie. Cualquier muestra de interés hacia la
manta será reforzada. Cuando la mira click y comida, si la huele click y comida. Al proporcionar la comida se puede provocar que el perro suba a la superficie guiándolo utilizando la comida como señuelo o lanzando la comida encima de la manta. Si el perro se mantiene encima de la manta
podemos seguir reforzando la permanencia alargando progresivamente el tiempo necesario para
obtener el refuerzo. El objetivo es transmitir la información acerca de cual debe ser su posición
física (encima) en relación a la superficie.
Mientras no exista una comprensión clara de esta parte del ejercicio el perro seguramente se moverá en un intento de obtener más refuerzos. Si baja de la manta ignoramos la conducta y volvemos a empezar. Aquí tenemos dos opciones a elegir dependiendo de las capacidades de nuestro perro. Si es muy activo podemos esperar a que acierte y moldear su conducta, si por el contrario su actitud es más bien pasiva en espera de las indicaciones del guía o excesivamente impulsivo usaremos técnicas de guiado mediante target o el uso de nuestro cuerpo para guiar el movimiento del perro.
El moldeado permite una progresión más rápida y una mejor comprensión de esta parte del
ejercicio, pero en ocasiones algunos perros necesitan ser guiados para evitar un bloqueo de las
respuestas.
En esta parte el objetivo es la comprensión por parte del perro de que debe posicionarse encima de
la superficie para obtener el refuerzo. Así si bien en inicio proporcionamos la comida encima de la manta, a medida que avanza en el aprendizaje pasamos a marcar la conducta (click) cuando está encima pero proporcionamos la comida fuera de ella y esperamos a que vuelva a subir para marcar
de nuevo y reforzar la nueva conducta.
Buscamos fluidez, el perro comprende la situación y responde con seguridad. Una vez conseguido esto aprovechamos la permanencia encima de la manta y trabajamos el tumbado. Si ya sabe tumbarse cuando se da el comando le pedimos que se tumbe, marcamos la respuesta acertada y proporcionamos el reforzador mientras mantiene la posición.
De nuevo, cuando la respuesta a este nivel es segura avanzamos, en este caso alargando la permanencia. El concepto de permanencias, al igual que el tumbado sería bueno que el perro ya lo comprendiera previamente al aprendizaje de este ejercicio. Es decir el perro realiza la permanencia en espera de la señal de fin del ejercicio. De esta forma el avance será mucho más rápido.
Trabajamos la permanencia aumentando el tiempo encima de la manta en la posición de tumbado de forma aleatoria, intercalando permanencias cada vez más largas con otras de apenas unos segundos.
En este momento, una vez la permanencia es segura nuestra intención es introducir una señal de fin, independiente del sonido del clicker. Como comentaba anteriormente si el perro ya comprende las permanencias la progresión será rápida.
Para esto utilizamos una señal verbal justo antes de hacer sonar el click y proporcionamos a continuación un reforzador tipo Kong relleno, un hueso o una lamina para morder. Es interesante en las primeras ocasiones permanecer junto al perro mientras este degusta su refuerzo encima de la manta.
Tras sucesivas repeticiones de esta parte del ejercicio seguimos utilizando la señal verbal y
eliminamos el uso del click.
En esta fase la comprensión del ejercicio debe ser alta. Hemos eliminado el uso del marcador (click)
y vamos a alternar la utilización de diferentes soluciones al ejercicio utilizando diferentes reforzadores.
Por un lado mientras trabajamos la permanencia utilizamos Kong, huesos, etc. condicionados a su disfrute encima de la manta. Aquí si el perro se levanta para degustarlos en otro lugar marcamos la conducta y retiramos los reforzadores (castigo negativo). De nuevo es importantísimo tener en cuenta las características individuales de cada perro ya que esto puede provocar frustración, inhibición de la conducta, etc.
Una vez retirados los reforzadores volvemos a iniciar el ejercicio. El objetivo es mantener la posición independientemente de la aparición del refuerzo. En este punto no hay un marcador de la conducta, la aparición de los refuerzos será variable, no hay comunicación verbal y el perro debe mantener la posición hasta la señal de fin del ejercicio.
Alternamos esta variable con la práctica de la solución final al ejercicio. Con el perro manteniendo la posición de tumbado encima de la manta proporcionamos la señal verbal introducida anteriormente como fin del ejercicio permitiendo en ese momento la movilidad de nuestro perro. De manera que utilizamos esta posibilidad de movimiento e interacción con nosotros como refuerzo de la conducta.
Una vez entendido esto, la conducta siempre debe ser fiable, utilizamos la señal de fin siempre para indicar que ya puede salir de la manta.
En este punto, los errores como el movimiento antes de recibir la señal de fin deben ser corregidos, marcando la conducta y volviendo a empezar el ejercicio.
Ya hemos conseguido el reconocimiento de la superficie, el tumbado, la permanencia y la respuesta a la señal de fin.
Ahora nos centramos en la conducta de dirigirse hacia la manta. Para conseguir esto nos colocamos justo al lado de la superficie y esperamos a que recuerde la parte inicial del ejercicio, normalmente esto es muy fácil para ellos, resuelven el problema de forma empírica.
En esta fase el objetivo es aumentar la distancia. Nos separamos progresivamente de la manta y esperamos o inducimos la respuesta del perro. Aquí recuperamos el clicker, el perro se desplaza hasta la manta, se tumba, suena el click y reforzamos mientras mantiene la posición. Utilizamos la señal de fin e iniciamos un nuevo ejercicio un poco más lejos.
Cuando la distancia ya no es un problema ha llegado el momento de introducir la señal de inicio. Volvemos junto a la manta y con el perro atento a nosotros y sin que muestre conductas de intención dirigidas hacia la realización del ejercicio introducimos la señal de inicio e inducimos su realización.
Es muy importante que el perro sea capaz de mantener la concentración en nosotros y no en la realización del ejercicio ya que de lo contrario no será capaz de asimilar el comando. La iniciativa ya no debe ser reforzada en favor del control por parte del estímulo señal. En este punto la comprensión se da cuando el perro entiende que el reforzador solo está disponible cuando el guía da la señal de inicio.
Una vez entendido esto de nuevo encadenamos el ejercicio.
Si hay una buena comprensión del ejercicio el perro debe responder correctamente a la señal, dirigirse hacia la manta, tumbarse al llegar y esperar a que el guía de la señal de fin.
Es posible que al efectuar el encadenado deban revisarse los criterios de refuerzo en función de la capacidad del perro e incluso plantear el uso de ciertas ayudas durante el desarrollo.
Para que el ejercicio sea completo se deben trabajar diferentes variables en cuanto a la generalización de la respuesta.
- Diferentes lugares.
- Diferentes horarios.
- Diferentes contextos (distracciones como la presencia de otro perro, personas, comida en el suelo, la manta puede estar a diferentes alturas, dentro del transportin, podemos colocar dos o más mantas, etc.).
- Reducción de las ayudas (por ejemplo la manta puede no estar visible o no haber visto su colocación antes de empezar el ejercicio).
Si el perro muestra dificultades para responder correctamente ante las diferentes variables tendremos que volver al punto en el cual sea capaz de responder con acierto y avanzar desde ese punto paso a paso.
Este ejercicio puede ser muy útil durante las rutinas diarias en ciertos casos en los que necesitemos mantener a nuestro perro en un lugar concreto durante un cierto tiempo. Evidentemente no será práctico si lo que pretendemos en mantenerlo durante un margen de tiempo excesivamente largo, aunque sí podemos lograrlo si ese espacio de tiempo coincide con sus rutinas de descanso habituales.
