Junio 2010


Introducción.

Golden RetrieverEl Golden Retriever es una de las razas más populares a nivel mundial y el más popular de los Retrievers en nuestro país. Su ascenso en el número de inscripciones en el Libro de Orígenes Español (LOE) ha sido imparable desde hace diez años, pasando a figurar entre las 5 razas más demandadas y con mayor número de cachorros nacidos por año.
A su reconocido atractivo físico suma un carácter excepcional que le convierte en un compañero ideal para familias con o sin niños.
Su versatilidad se manifiesta en la gran cantidad de situaciones en las cuales se convierte en un excelente apoyo. Como animal de compañía, en las labores de cobro durante la caza, realizando labores de apoyo social en su función de perro de asistencia para personas con algún tipo de discapacidad, como apoyo en las Terapias Asistidas con Animales (TAA), participando en labores de búsqueda de desaparecidos, en la detección de sustancias o en competiciones deportivas caninas.
En concreto es la segunda raza más utilizada por la Fundación Once del Perro Guía en su labor de
perro de asistencia para personas con discapacidad visual.

Caracteristicas.

El Golden Retriever es un perro de tamaño medio/grande. Destaca en él su manto dorado, aunque también pueden encontrarse individuos de color crema.
El manto es junto a su expresión dulce y bondadosa la principal bandera de esta raza. Su apariencia general es la de un perro armonioso, bien proporcionado, fuerte, activo y de movimientos sueltos.
En su constitución destaca su fuerte estructura ósea, sin llegar a ser pesado, que le permite realizar tareas de cobro durante la caza. Debe transmitir la sensación de moverse sin esfuerzo.
El manto es liso u ondulado, sin rizos, con flecos y una capa de subpelo denso e impermeable. Los flecos se localizan en el pecho, la parte posterior de las extremidades y en la cola. En el estándar de la raza se admiten las tonalidades de color oro al crema, aunque no se admite el rojo o el caoba.
Proporcionalmente es algo más largo que alto en una relación de 11/12 y según el estándar su altura a la cruz va desde 56 y 61 cm. para los machos y 51 y 56 cm. para las hembras. Su temperamento es sin duda la gran cualidad del Golden Retriever. Es un perro dócil, muy inteligente, activo, confiado y con gran capacidad de trabajo ya que disfruta desarrollando sus capacidades.
Dotado de una exquisita sensibilidad, no es apropiado el uso de un trato severo en su educación.
Disfruta realizando actividades junto al resto de la familia, especialmente al aire libre ya que es un perro al que le encanta trotar y correr en busca de cualquier cosa que le llame la atención. Es un excepcional perro de cobro cualidad altamente aprovechable en su educación y un gran amante del agua, un nadador incansable.
Otro de sus rasgos interesantes para los propietarios es que es un perro poco ladrador, su carácter dócil y seguro facilita la ausencia de este rasgo comportamental.
Es un raza muy fácil de educar, su gran capacidad de asimilación, su sensibilidad, su gran impulso de cobro, su alto nivel de actividad y su predisposición, hacen de él una raza con gran capacidad de aprendizaje. Por el contrario el uso de métodos aversivos puede provocar conductas de inhibición, motivo por el cual las personas con poca formación pueden tildarlo de “terco o excesivamente listo”.
Con el paso del tiempo y el aumento de su fama el Golden Retriever llega a Norteamérica, donde los criadores locales seleccionan un tipo de ejemplar más grande y tranquilo que el original, creándose de esta forma dos tipos, el Británico y el Americano cada uno de ellos con un estándar diferente.
Origen.

El Golden Retriever es una raza relativamente moderna, sus orígenes se remontan a las décadas finales del siglo XIX.
En la aparición del Golden Retriever como raza tiene vital importancia la figura de Sir Dudley Coutts Marjoribanks, (Lord Tweedmouth), quién desde su residencia GUISACHAN HOUSE, en Escocia, inicio la crianza de lo que hoy es una de las razas más reconocidas a nivel mundial.
En su origen parece surgir la necesidad de los cazadores de la época de encontrar un nuevo perro de cobro capaz de recuperar las piezas abatidas.
Los avances en el uso de las armas de caza provocaron la aparición de nuevos métodos de caza, en los cuales se hacía necesario la aparición de un tipo de perro que debía poseer una suma de ciertas cualidades que no se encontraban por aquel entonces en los perros utilizados para el cobro.
Acerca de su origen hay una leyenda, que aún perdura, en la cual se centra el origen del Golden Retriever en un grupo de perros de color amarillo procedentes del Cáucaso y que en esa época participaban en un espectáculo de circo en el sur de Inglaterra.
Se cuenta que Lord Tweedmouth adquirió una par de estos perros, los cuales fueron el origen de la raza.
En realidad nada de esto ha podido demostrarse ya que no hay constancia de este tipo de perros en ningún lugar del Cáucaso. Una teoría indica que esto pudo ser una estrategia de Lord Tweedmouth para mantener en secreto sus líneas de cría.
Lo cierto es que Lord Tweedmouth mantenía un cuidadoso registro de la crianza de sus perros.
Registro que se dio a conocer en 1952 por parte de uno de sus descendientes, el Conde de Ilchester.
Dichos registros cubrían el periodo transcurrido entre 1835 y 1890 y en ellos se detalla el origen de la raza.
En 1865 Lord Tweedmouth adquirió el único perro amarillo de una camada de Wavy Coated Retriever, raza ya desaparecida, de nombre “Nous”. En 1868 fue cruzado con “Belle”, hembra de color marrón de raza Tweed-Water Spaniel, raza también desaparecida, y dieron lugar a la que se considera la primera camada de Golden Retriever, formada por cuatro hembras a las que llamaron: Ada, Crocus, Primrose y Cowslip.
Estas dos últimas formaron parte de la línea de cría marcada por Lord Tweedmouth, especialmente Cowslip.
A partir de aquí se realizan diferentes cruces en los que participan la propia Belle, cruzada con un ejemplar de Tweed-Water Spaniel. “Tropsy”, nacida del cruce anterior en 1873, cubierta por “Sambo” un Wavy-Coated Retriever. Cowslip fue cubierta por un ejemplar de Setter Irlandes y se conservaron dos de estos cachorros: Jack y Gill. Jack se utilizó en 1884 en un cruce para fijar ciertas características, en esta camada nacieron Nous II y Gill II. Estos formaron parte de otros cruces, Gill II fue cubierta por un Flat-Coated Retriever de color negro y Nous II en un cruce con una hembra de nombre Queenie, en 1889, dieron vida a dos cachorros amarillos de nombre Prim y Rose.
Esta última camada proveniente de Nous y de Queenie, y que fue inscrita en 1889, muestra cuatro líneas diferentes retrocediendo hasta Cowslip, cinco generaciones atrás.
El seguimiento realizado de los pedigrís parece adjudicar una importancia determinante, en la aparición del Golden Retriever, a tres razas de la época: Las ya desaparecidas, Wavy-Coated Retriever, Tweed Water Spaniel y el Setter Irlandés.
Además de las citadas parece probable la introducción de algún tipo de Sabueso, como el Bloodhound en algún momento del proceso de cría.
Teniendo en cuenta las intenciones de Lord Tweedmouth de crear una nueva raza no sorprende que en inicio se realizasen múltiples cruces consanguíneos (Inbreeding), realizando otros cruces con razas ajenas a su criadero (Outcross), para aportar cualidades o fijar caracteres.
El cruce dentro de una misma línea era muy inusual en aquellos tiempos, así que Lord Tweedmouth fue un verdadero pionero en su tiempo.
Los registros detallados nos revelan cómo el color amarillo de la capa del Golden Retriever se convirtió en la marca de fábrica de la raza. El segundo lord Tweedmouth continuó con el sueño de su padre y crió Retriever amarillos hasta que Guisachan fue vendido en 1905.
Desde entonces muchos otros cruces se han realizado para dar forma al Golden Retriever. En 1903 se aceptó el primer registro de Golden Retriever, y en 1911 se creó el Golden Retriever Club of England y se reconoció al Golden Retriever como raza totalmente independiente.

Utilidad.

El Golden Retriever surge como respuesta a la necesidad de satisfacer los requisitos que los cazadores de la época buscaban en un perro de cobro. Dadas las características de la zona, se buscaba un perro para recuperar las aves abatidas tanto fuera como dentro del agua. Es, por lo tanto, un perro de caza y como tal muestra fuertes instintos para la caza.
Debía reunir una serie de cualidades. Buena respuesta y predisposición a interactuar con su dueño ya que debe permanecer junto a él hasta el momento de recuperar la presa e incluso en ciertas ocasiones ser dirigido a distancia por el cazador hacia el lugar donde pudo caer el ave.
En el momento de cobrar y portar se buscaba un tipo de perro capaz de realizar esta actividad sin dañar la presa, manteniéndola en su boca sin realizar mas presión que la justa hasta entregarla al cazador en buenas condiciones. Característica esta típica de los Retrievers.
Buena memoria para identificar el lugar donde buscar la presa.
Sin embargo también debía ser capaz de rastrear y levantar las piezas, por lo cual también se
buscaba en el Golden Retriever un olfato privilegiado.
En la actualidad todas las características seleccionadas convierten al Golden Retriever en una de las razas más versátiles para realizar diferentes actividades, aunque curiosamente, no sean considerados a nivel oficial como perros de trabajo.
Se pueden encontrar diferentes líneas en función del motivo de su crianza. Líneas de campo, seleccionadas para la realización de su labor cinegética, suelen ser perros mucho más activos, con altos niveles de instinto. Su selección se ha realizado teniendo en cuenta factores comportamentales en relación a la actividad a realizar.
Líneas de belleza, seleccionados en función de su perfección de acuerdo con el estándar, en ellos se han buscado más características morfológicas, en ocasiones en detrimento de las cualidades funcionales de la raza.
Sin embargo el reconocimiento del Golden Retriever hoy por hoy viene marcado por su capacidad para interactuar junto al ser humano.
Como animal de compañía, debido a su excelente capacidad de sociabilización, su carácter infantil siempre predispuesto al juego, su inteligencia, sus bajos niveles de agresividad o su innata sensibilidad.
Como perro de trabajo en la realización de labores de apoyo para personas con algún tipo de discapacidad (perros guía, perros de servicio para personas con discapacidades físicas), como apoyo en programas de Terapias o Actividades Asistidas con Animales (T/AAA). Son varias las entidades que crían y seleccionan líneas de Golden Retriever seleccionando individuos con gran capacidad de sociabilización, de aprendizaje, equilibrados y carentes de cualquier tipo de agresividad.
Como perro de rescate en la búsqueda de personas desaparecidas o perros detectores de sustancias (explosivos, drogas, etc.). En cualquiera de estos trabajos se seleccionan individuos con gran capacidad de gestionar el estrés y resolver acertadamente las situaciones.

Destaca por encima de todo su necesidad de contacto con sus propietarios. Es un animal muy afectuoso que sufre si no disfruta de esta compañía. No es una raza por lo tanto apta para personas con poco tiempo para dedicar a su mascota.
Esta necesidad de atención junto a su espíritu juvenil y su moderada actividad hacen de él un perro ideal para personas que disfruten realizando actividades, ya sea dentro o fuera de casa. Por supuesto es en las salidas al exterior cuando el Golden Retriever demuestra todo su potencial participando en cualquier actividad.
Necesita por la tanto, mantener ciertos niveles de actividad, a diario, para desarrollarse plenamente. Su manto necesita ser cepillado con frecuencia para lucir en todo su esplendor, ya que es un raza que pierde el pelo a lo largo de todo el año y especialmente en las dos épocas de muda anuales.
El cepillado frecuente facilita la eliminación del pelo muerto y proporciona un aspecto más saludable a su manto a la vez que reduce la cantidad de pelo eliminado. Un pelo sin brillo o una caída excesiva pueden ser signos de algún problema de salud.
En el cuidado del Golden Retriever se debe prestar una especial atención a la higiene de sus oídos.
Es esta una raza en la cual las orejas caen por encima del conducto auditivo, limitando su ventilación y favoreciendo la aparición de problemas e infecciones. Es conveniente revisar el conducto auditivo externo con frecuencia si nos gusta realizar salidas al campo ya que puede introducirse un cuerpo extraño y provocar una infección.

En el origen de todas las razas se encuentra el deseo de perpetuar, consciente o inconscientemente, determinadas características morfológicas y psicológicas que convierten a un cierto número de individuos en especialmente aptos para realizar el desempeño de una labor. Parece claro, como se puede observar en el origen de la raza, que para conseguir fijar el tipo de cada raza ha sido necesario realizar cruces endogámicos entre los primeros individuos que dan pie a la creación de los patrones característicos de cada raza.
Como consecuencia de estos cruces se han fijado no solo estos patrones típicos sino también ciertas predisposiciones raciales a desarrollar una serie de enfermedades.
En general el Golden Retriever es un perro sano, aunque puede manifestar, como cualquier ser vivo una serie de enfermedades. Sin embargo la lista abajo citada muestra una serie de patologías con especial incidencia en la raza.
Estas enfermedades no son exclusivas del Golden Retriever y tampoco las sufren todos los individuos de la raza, ya que un programa de cría serio, realizado por criadores responsables busca erradicar o minimizar la aparición de estas patologías en los individuos de su criadero, motivo por el cual siempre es aconsejable acudir a un criador de confianza cuando buscamos a nuestra mascota.
En la aparición de alguna de estas patologías es de gran importancia el ambiente durante el desarrollo del animal, por lo que deberemos seguir al pie de la letra los consejos de nuestro veterinario para evitar el futuro desarrollo de la enfermedad.

  • Displasia de cadera.
  • Displasia de codo.
  • Cataratas hereditarias.
  • Atrofia progresiva de retina.
  • Estenosis aórtica subvalvular.
  • Epilepsia.
  • Hipotiroidismo.
  • Alergias de la piel.

Clasificación.

Clasificación FCI: Grupo 8 Perros cobradores de caza, sec.1 Perros cobradores de caza.
Con prueba de trabajo.

ESTÁNDAR

Estándar FCI Nº 111 / 29.09.2003 / E:
ORIGEN : Gran Bretaña.
FECHA DE PUBLICACIÓN DEL ESTÁNDAR ORIGINAL VÁLIDO : 24.06.1987.
UTILIZACIÓN: Perro cobrador de caza y para el disparo.
CLASIFICACIÓN FCI : Grupo 8 Perros cobradores de caza, Sec.1 Perros cobradores de caza. Con prueba detrabajo.
APARIENCIA GENERAL : Armonioso, proporcionado, activo, poderoso, con movimientos reunidos; bien constituido y con una expresión bondadosa.
TEMPERAMENTO / COMPORTAMIENTO : Dócil, inteligente y poseedor de una habilidad innata para el trabajo. Bondadoso, amigable y confiado.
CABEZA: Proporcionada y bien moldeada.

REGIÓN CRANEAL

Cráneo: Amplio sin ser tosco, bien insertado en el cuello.
Depresión naso-frontal (Stop) : Bien definida.
REGIÓN FACIAL
Trufa: De preferencia negra.
Hocico: Poderoso, ancho y profundo. La longitud del hocico debe ser aproximadamente igual a la distancia entre el stop y el hueso occipital.
Mandíbulas / Dientes : Maxilares fuertes, con una perfecta, regular y completa mordida en tijera, es decir, que la cara interna de los incisivos superiores esté en contacto con la cara externa de los incisivos inferiores, los dientes siendo colocados en ángulo recto con los maxilares.
Ojos : Marrón oscuro, bien separados; el borde de los párpados debe ser oscuro.
Orejas : De tamaño mediano, implantadas aproximadamente a la altura de los ojos.
CUELLO: De buena longitud, neto y musculoso.
CUERPO: Balanceado.
Espalda: Línea superior horizontal.
Lomo : Fuerte y musculoso, corto.
Pecho : Bien descendido en la región esternal. Costillas profundas y bien arqueadas.
COLA : Implantada y llevada a nivel del dorso, llegando al corvejón; sin enroscarse en la punta.

EXTREMIDADES

MIEMBROS ANTERIORES : Rectos y de buena osamenta.
Hombros: Bien oblicuos, con escápulas largas.
Brazos : Del mismo largo que las escápulas, lo cual hace que los miembros delanteros queden bien colocados debajo del cuerpo.
Codos: Pegados al cuerpo.
MIEMBROS POSTERIORES : Fuertes y musculosos.
Rodilla : Articulación femoro-tibio-rotuliana bien angulada.
Pierna : De buen largo.
Corvejones : Bien descendidos; vistos desde atrás deben aparecer paralelos, no girados ni hacia dentro ni hacia fuera. Los corvejones de vaca son muy indeseables.
PIES : De gato, redondos.
MOVIMIENTO : Poderoso, con mucho empuje. Las extremidades anteriores y posteriores se desplazan en planos paralelos al eje del cuerpo. De paso largo y libre, sin ninguna tendencia a levantar los anteriores.

PELAJE

PELO : Liso u ondulado, con buenos flecos y con un subpelo denso e impermeable.
COLOR : Cualquier tonalidad de oro o crema, ni rojo ni caoba. Se permite únicamente la presencia de algunos pelos blancos en el antepecho.

TAMAÑO

Altura a la cruz : Los machos entre 56 y 61 cm (22-24 pulgadas), las hembras entre 51 y 56 cm (20-22 pulgadas).
FALTAS : Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera como falta y la gravedad de ésta es considerada con respecto al grado de la desviación al estándar.
N.B.: Los machos deben tener dos testículos de apariencia normal completamente descendidos en el escroto.

La realización de ejercicios debe plantearse siempre teniendo en cuenta las capacidades de nuestro perro. Si tenemos un perro con cierta carga de trabajo y ya comprende el uso de ciertas técnicas podremos avanzar más deprisa. En caso contrario será conveniente dedicar un tiempo a la comprensión de estas técnicas.

A tu sitio.

Descripción del ejercicio.

Introducimos un estímulo verbal o gestual mediante el cual se indica a nuestro perro que debe
dirigirse hacia un lugar concreto, al llegar adoptará la posición de tumbado en espera de la señal de fin del ejercicio.

Materiales.

  • Manta, cama o cualquier superficie cómoda para nuestro perro.
  • Transportin, en el caso de que queramos trabajar su uso como lugar de descanso.
  • Clicker.
  • Reforzadores (pedacitos de comida, Kong, huesos para morder).

Desarrollo.

El ejercicio consta de diferentes partes que trabajaremos por separado. El reconocimiento de la
superficie, la posición de tumbado, la permanencia, la conducta de dirigirse hacia el objetivo y la respuesta a las señales de inicio y fin.
Para dar consistencia al ejercicio necesitaremos generalizar la respuesta a diferentes entornos y
contextos de situación (lugares y distracciones).
Para realizar este ejercicio lo dividiremos en diferentes partes y una vez realizada la comprensión
del cada paso utilizaremos un encadenado para darle la forma final.
Las sesiones de aprendizaje siempre deben ser breves, con un objetivo concreto, asumible para el perro. Deben acabar con un ligero avance en relación a sesiones anteriores y proporcionando la
posibilidad de aparición de una sesión de juego, caricias, masaje o paseo.
La progresión en cuanto a la dificultad ha de ser siempre fluida y ágil. El perro debe comprender cada paso, pero es conveniente no estancarse en ellos ya que se dificulta el avance.

Inicio.

Colocamos la manta en un lugar sin distracciones y nos colocamos en cualquier posición del
perímetro de la manta.
El objetivo es centrar el interés del perro por la superficie. Cualquier muestra de interés hacia la
manta será reforzada. Cuando la mira click y comida, si la huele click y comida. Al proporcionar la comida se puede provocar que el perro suba a la superficie guiándolo utilizando la comida como señuelo o lanzando la comida encima de la manta. Si el perro se mantiene encima de la manta
podemos seguir reforzando la permanencia alargando progresivamente el tiempo necesario para
obtener el refuerzo. El objetivo es transmitir la información acerca de cual debe ser su posición
física (encima) en relación a la superficie.
Mientras no exista una comprensión clara de esta parte del ejercicio el perro seguramente se moverá en un intento de obtener más refuerzos. Si baja de la manta ignoramos la conducta y volvemos a empezar. Aquí tenemos dos opciones a elegir dependiendo de las capacidades de nuestro perro. Si es muy activo podemos esperar a que acierte y moldear su conducta, si por el contrario su actitud es más bien pasiva en espera de las indicaciones del guía o excesivamente impulsivo usaremos técnicas de guiado mediante target o el uso de nuestro cuerpo para guiar el movimiento del perro.
El moldeado permite una progresión más rápida y una mejor comprensión de esta parte del
ejercicio, pero en ocasiones algunos perros necesitan ser guiados para evitar un bloqueo de las
respuestas.
En esta parte el objetivo es la comprensión por parte del perro de que debe posicionarse encima de
la superficie para obtener el refuerzo. Así si bien en inicio proporcionamos la comida encima de la manta, a medida que avanza en el aprendizaje pasamos a marcar la conducta (click) cuando está encima pero proporcionamos la comida fuera de ella y esperamos a que vuelva a subir para marcar
de nuevo y reforzar la nueva conducta.
Buscamos fluidez, el perro comprende la situación y responde con seguridad. Una vez conseguido esto aprovechamos la permanencia encima de la manta y trabajamos el tumbado. Si ya sabe tumbarse cuando se da el comando le pedimos que se tumbe, marcamos la respuesta acertada y proporcionamos el reforzador mientras mantiene la posición.
De nuevo, cuando la respuesta a este nivel es segura avanzamos, en este caso alargando la permanencia. El concepto de permanencias, al igual que el tumbado sería bueno que el perro ya lo comprendiera previamente al aprendizaje de este ejercicio. Es decir el perro realiza la permanencia en espera de la señal de fin del ejercicio. De esta forma el avance será mucho más rápido.
Trabajamos la permanencia aumentando el tiempo encima de la manta en la posición de tumbado de forma aleatoria, intercalando permanencias cada vez más largas con otras de apenas unos segundos.
En este momento, una vez la permanencia es segura nuestra intención es introducir una señal de fin, independiente del sonido del clicker. Como comentaba anteriormente si el perro ya comprende las permanencias la progresión será rápida.
Para esto utilizamos una señal verbal justo antes de hacer sonar el click y proporcionamos a continuación un reforzador tipo Kong relleno, un hueso o una lamina para morder. Es interesante en las primeras ocasiones permanecer junto al perro mientras este degusta su refuerzo encima de la manta.
Tras sucesivas repeticiones de esta parte del ejercicio seguimos utilizando la señal verbal y
eliminamos el uso del click.
En esta fase la comprensión del ejercicio debe ser alta. Hemos eliminado el uso del marcador (click)
y vamos a alternar la utilización de diferentes soluciones al ejercicio utilizando diferentes reforzadores.
Por un lado mientras trabajamos la permanencia utilizamos Kong, huesos, etc. condicionados a su disfrute encima de la manta. Aquí si el perro se levanta para degustarlos en otro lugar marcamos la conducta y retiramos los reforzadores (castigo negativo). De nuevo es importantísimo tener en cuenta las características individuales de cada perro ya que esto puede provocar frustración, inhibición de la conducta, etc.
Una vez retirados los reforzadores volvemos a iniciar el ejercicio. El objetivo es mantener la posición independientemente de la aparición del refuerzo. En este punto no hay un marcador de la conducta, la aparición de los refuerzos será variable, no hay comunicación verbal y el perro debe mantener la posición hasta la señal de fin del ejercicio.
Alternamos esta variable con la práctica de la solución final al ejercicio. Con el perro manteniendo la posición de tumbado encima de la manta proporcionamos la señal verbal introducida anteriormente como fin del ejercicio permitiendo en ese momento la movilidad de nuestro perro. De manera que utilizamos esta posibilidad de movimiento e interacción con nosotros como refuerzo de la conducta.
Una vez entendido esto, la conducta siempre debe ser fiable, utilizamos la señal de fin siempre para indicar que ya puede salir de la manta.
En este punto, los errores como el movimiento antes de recibir la señal de fin deben ser corregidos, marcando la conducta y volviendo a empezar el ejercicio.
Ya hemos conseguido el reconocimiento de la superficie, el tumbado, la permanencia y la respuesta a la señal de fin.
Ahora nos centramos en la conducta de dirigirse hacia la manta. Para conseguir esto nos colocamos justo al lado de la superficie y esperamos a que recuerde la parte inicial del ejercicio, normalmente esto es muy fácil para ellos, resuelven el problema de forma empírica.
En esta fase el objetivo es aumentar la distancia. Nos separamos progresivamente de la manta y esperamos o inducimos la respuesta del perro. Aquí recuperamos el clicker, el perro se desplaza hasta la manta, se tumba, suena el click y reforzamos mientras mantiene la posición. Utilizamos la señal de fin e iniciamos un nuevo ejercicio un poco más lejos.
Cuando la distancia ya no es un problema ha llegado el momento de introducir la señal de inicio. Volvemos junto a la manta y con el perro atento a nosotros y sin que muestre conductas de intención dirigidas hacia la realización del ejercicio introducimos la señal de inicio e inducimos su realización.
Es muy importante que el perro sea capaz de mantener la concentración en nosotros y no en la realización del ejercicio ya que de lo contrario no será capaz de asimilar el comando. La iniciativa ya no debe ser reforzada en favor del control por parte del estímulo señal. En este punto la comprensión se da cuando el perro entiende que el reforzador solo está disponible cuando el guía da la señal de inicio.
Una vez entendido esto de nuevo encadenamos el ejercicio.
Si hay una buena comprensión del ejercicio el perro debe responder correctamente a la señal, dirigirse hacia la manta, tumbarse al llegar y esperar a que el guía de la señal de fin.
Es posible que al efectuar el encadenado deban revisarse los criterios de refuerzo en función de la capacidad del perro e incluso plantear el uso de ciertas ayudas durante el desarrollo.
Para que el ejercicio sea completo se deben trabajar diferentes variables en cuanto a la generalización de la respuesta.

  • Diferentes lugares.
  • Diferentes horarios.
  • Diferentes contextos (distracciones como la presencia de otro perro, personas, comida en el suelo, la manta puede estar a diferentes alturas, dentro del transportin, podemos colocar dos o más mantas, etc.).
  • Reducción de las ayudas (por ejemplo la manta puede no estar visible o no haber visto su colocación antes de empezar el ejercicio).

Si el perro muestra dificultades para responder correctamente ante las diferentes variables tendremos que volver al punto en el cual sea capaz de responder con acierto y avanzar desde ese punto paso a paso.
Este ejercicio puede ser muy útil durante las rutinas diarias en ciertos casos en los que necesitemos mantener a nuestro perro en un lugar concreto durante un cierto tiempo. Evidentemente no será práctico si lo que pretendemos en mantenerlo durante un margen de tiempo excesivamente largo, aunque sí podemos lograrlo si ese espacio de tiempo coincide con sus rutinas de descanso habituales.


La tenencia de una mascota es una de las decisiones que una vez tomada implica una afectación más prolongada a nuestra existencia. Implica un ejercicio de responsabilidad que deberemos mantener durante una serie de años una vez adquirida nuestra mascota.
TransportinUna responsabilidad hacia nuestra mascota, sus cuidados relativos a la salud, alimentación, educación, diversión….. y una responsabilidad hacia el entorno donde habitamos nosotros y nuestras mascotas, hacia el resto de nuestras familias, de nuestros vecinos, de las personas y mascotas que comparten con nosotros el espacio vital donde convivimos.
La tenencia de mi mascota me resulta uno de los derechos más placenteros de los cuales puedo disfrutar, gozar de su compañía y de las actividades que juntos podemos realizar tanto en interior como en el exterior, al aire libre, en las calles, en las salidas al campo……
Como siempre, o por lo menos casi siempre, un derecho suele ir de la mano de una obligación. Y es que en este caso mi derecho a disfrutar de mi mascota no puede afectar negativamente a todos aquellos con los cuales he de coincidir en algún momento de nuestra convivencia.
Hay en el mercado de productos para mascotas toda una serie de herramientas pensadas no solo para nuestro disfrute, también para facilitar la introducción de nuestra mascota en “nuestro mundo”.
Herramientas como collares y correas que facilitan nuestro control sobre el perro y evitan o en su defecto reducen la aparición de situaciones desagradables son de uso indispensable.
Nadie o casi nadie discute su uso.
En la cara opuesta se encuentran los transportines, herramienta de uso obligado para los profesionales, pero casi siempre mal visto por el propietario de a pie, seguramente debido a una mala interpretación de su uso.
Tradicionalmente se asocia el uso de los transportines a la exclusión social de la mascota. Encerrado entre las cuatro paredes de su “prisión” nos observa y en sus ojos se percibe una súplica: dejadme salir. Habitualmente esto es así. En la mayoría de ocasiones fruto de un incorrecto proceso de aprendizaje.
Como sucede en otras ocasiones aquí hay un error de concepto, utilizamos el transportin o las jaulas de viaje como esa herramienta que nos permite “librarnos” de nuestro perro cuando no quiero estar pendiente de sus conductas. Lo meto dentro, cierro la puerta y ya está.
Sin embargo hay otra opción al plantear la utilización de dicho producto, su interpretación como un lugar acogedor y seguro para nuestro perro. Un espacio donde mi perro puede descansar plácidamente, tumbado sobre su manta favorita después de una sesión de trabajo o de un largo paseo, un lugar donde poder degustar un rico manjar escondido dentro de algún juguete o en forma de hueso o una lámina para la higiene dental.
El transportin no es un lugar donde mi perro ve limitada su movilidad mientras en el exterior todos disfrutamos. El transportin es un lugar donde descansar y donde suceden cosas interesantes. Es el lugar desde el cual se llega a lugares donde realizar gratas actividades para nuestro perro, su vehículo de transporte a la diversión.
Habituar a nuestro perro a su uso y condicionar las consecuencias es la clave para la plácida aceptación que posteriormente facilita su uso.

Utilidades del transportin.

El uso del transportin es casi indispensable en los desplazamientos en el vehículo. Durante los desplazamientos en un vehículo debemos dirigir toda nuestra atención hacia la conducción ya que las distracciones son uno de los factores que provocan la aparición de accidentes. Es habitual cuando circulamos ver como algunos propietarios van acompañados por sus mascotas sin ningún tipo de medida de seguridad, sentado en los asientos posteriores o incluso en la parte delantera. Esto evidentemente es un peligro potencial, que no solo nos puede acarrear la pertinente denuncia. En el peor de los casos esta actitud puede ocasionar un accidente.
Si viajamos con nuestra mascota tenemos la responsabilidad de ubicarla de manera que garanticemos su seguridad, la nuestra y la de todos aquellos que comparten la vía pública con nosotros.
En el mercado hay diferentes productos para proporcionar esta seguridad. Básicamente cinturones de seguridad, vallas de separación y transportines. El uso de cualquiera de ellos tiene sus propios argumentos. Algunos están limitados según el tipo de vehículo, otros permiten su estancia junto a nosotros, en la parte posterior, durante el viaje, la mayoría posibilitan la estimulación visual de la mascota durante el trayecto, etc, etc.
A nuestro juicio, es el transportin el más versátil de todos los sistemas de seguridad para el transporte de nuestras mascotas.
Los hay de diferentes materiales, PVC, lona, plegables, rígidos, desmontables, adecuados para cada tamaño, con ruedas, o con bebederos incorporados.
El uso de los transportines rígidos proporciona un plus de seguridad para la mascota ya que en el caso de frenazos o cambios bruscos de dirección la posibilidad de salir disparado o recibir un impacto queda limitada al interior de la estancia. Por otro lado si el transportin está bien ubicado evitamos el riesgo de desplazamientos inesperados.
Si como comentamos anteriormente hemos habituado a nuestro perro a permanecer en el interior del transportin, durante los desplazamientos nuestro perro viajará más relajado y por lo tanto controlado y por ejemplo minimizaremos la incidencia de las conductas que surgen como consecuencia de la estimulación procedente del exterior, como los tan desagradables ladridos que muestran algunos perros como respuesta a los acontecimientos del entorno.

El transportin nos ofrece la posibilidad de extender su uso fuera del vehículo, proporcionando a nuestra mascota un lugar tranquilo y seguro donde descansar en casos de necesidad. Podemos utilizarlo dentro de nuestra vivienda y también aprovecharnos de su uso como lugar de reposo cuando viajamos a nuevos lugares. Para algunos de nuestros perros el transportin puede proporcionar una seguridad añadida cuando al realizar un viaje debemos dejarlos solos en un lugar desconocido. Independientemente del lugar, su transportin siempre será su lugar de descanso. Por supuesto siempre debemos tener la precaución de buscar un lugar fresco y ventilado, especialmente cuando llega el buen tiempo.

En ocasiones utilizamos el transportin durante el proceso de aprendizaje de las conductas higiénicas de un cachorro. Proporcionamos de esta manera un área restringida, para periodos breves de tiempo, donde entretenerse con sus juguetes en espera del momento adecuado para llevarlo a realizar sus necesidades, evitando así la posible aparición de errores en la conducta higiénica y generando la posibilidad de ofrecer un refuerzo a la conducta.

Este área restringida nos permite a su vez enseñar y fomentar en el cachorro el hábito de utilizar sus juguetes para morder. Facilitando la asociación entre el espacio del transportin y el juego con juguetes rellenables tipo Kong, huesos, laminas u otros motivadores apetitivos.
Generando este hábito estamos reduciendo las posibilidades de aparición de conductas lúdicas dirigidas hacia elementos del mobiliario.

Una buena manera de habituar a nuestro perro a utilizar el transportin es la realización de ejercicios asociados a su uso. Podemos enseñarle a entrar cuando se le pide, a salir, abrir la puerta, a realizar permanencias dentro, dar vueltas a su alrededor, subirse encima, enseñarle a ir a su sitio, a buscar las golosinas escondidas dentro, etc. siempre con el transportin como elemento presente y generador de diversión.
TransportinElegir el transportin adecuado.

  • Tamaño de nuestra mascota.
    Al elegir el transportin debemos tener en cuenta que nuestra mascota debe poder moverse en su interior. Debe poder ponerse en pie y girar sobre si mismo; sin embargo se cree conveniente que las medidas sean ajustadas al animal para evitar golpes contra la estructura como consecuencia de cambios de velocidad o dirección durante el traslado.
  • Homologados.
    Si nuestra mascota debe realizar un viaje en avión, barco o tren necesitaremos un transportin que cumpla con la normativa IATA que regula el transporte de animales en estos medios de transporte.
  • Rígidos.
    Son resistentes, impermeables, en muchos casos desmontables en dos piezas, lo cual facilita su uso como lugar de reposo tanto en casa como en el lugar de destino.
    Su estructura es compacta e incorporan rejillas de ventilación.
    Algunos incorporan ruedas para su traslado, bebedero y comedero.
  • Tipo jaula.
    De estructura metálica sobre una base rígida.
    Permite a la mascota mantener el campo de visión, se desmonta fácilmente y una vez plegadas ocupan poco espacio. Muy fáciles de limpiar.
  • Plegables.
    Suelen estar fabricados en material de lona alrededor de una estructura rígida. Pesan poco y son muy fáciles y rápidos de montar, lo cual es muy práctico para su limpieza. Incluyen atractivos diseños en diferentes colores.
    Estos transportines no son tan seguros como los rígidos en caso de accidentes. Por otro lado, en su beneficio decir que suelen ser bastante más baratos que los rígidos.

En conclusión, el transportin es una herramienta muy práctica para todos los propietarios de mascotas, que no debe verse como algo negativo para el perro sino todo lo contrario.